Mar 08, 2019

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Por: admin

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Etiquetas: asuntos laborales, sanciones, sanciones laborales

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Categorías: Laboral

Sanciones Laborales

A lo largo de su vida laboral, un trabajador puede enfrentarse a sanciones disciplinarias por parte de la empresa. Estas faltas manifiestan la disconformidad de la empresa con la conducta de un empleado y pueden ser leves, graves o muy graves.

Es importante que el empleado sepa reaccionar y conocer las consecuencias de las sanciones disciplinarias. Desde Freno al Despido te asesoramos para que sepas cómo proceder en estos casos y recurrir cada sanción para no llegar al despido.

Y es que, en algunas ocasiones, las sanciones están causadas por incumplimientos laborales efectuados por el propio empleado y tienen un carácter disuasorio, y en otras, se trata de una forma que tienen las empresas de preparar un despido, sin que tenga aspecto de despido improcedente. En el caso de la acumulación de faltas, el trabajador puede enfrentarse a un despido disciplinario.

 

Cuando se aplican las sanciones

 

Para que sea catalogada como sanción, dicho incumplimiento ha de estar recogido como falta por ley o por convenio. Una vez notificada la falta al trabajador, este tiene que ejecutarla. Todas las faltas son revisables a nivel judicial y han de mantener la presunción de inocencia.

En el caso de faltas graves o muy graves, la notificación ha de realizarse por escrito y ha de figurar la fecha y los hechos de los que se acusa al trabajador, además de informar al comité de empresa. De esta forma, se permite al trabajador defenderse y conocer los motivos de la falta por la que se le acusa.

 

Tipos de sanciones

 

El empresario ha de velar por el buen funcionamiento de su negocio, de modo que puede “castigar” al empleado en función de la importancia de sus faltas. Podemos catalogar las sanciones en tres grupos:

  • Leves: faltas de asistencia injustificadas, impuntualidad, descuidos laborales, faltas de aseo, breves abandonos del puesto de trabajo, leves faltas de respeto contra otras personas de la empresa, entre otras. La amonestación suele consistir en una suspensión de empleo y sueldo de hasta 2 días.
  • Graves: acumulación de sanciones leves, faltas injustificadas de asistencia, desobediencia grave, abusos de poder hacia los subordinados, etc. Puede conllevar una suspensión de empleo y sueldo de hasta 20 días.
  • Faltas muy graves: la consecuencia podría ser inhabilitar al empleado para que no pueda acceder a un ascenso, suspensión de empleo y sueldo de hasta 6 meses, el traslado a otro centro de trabajo o ciudad, e incluso, el despido.

  

Despido disciplinario

 

La reiteración de sanciones puede desembocar en el despido disciplinario, en el cual el trabajador es despedido y se le paga un finiquito, pero no la indemnización correspondiente. Motivos que pueden dar lugar al despido disciplinario:

  • Faltas repetidas de asistencia al trabajo o impuntualidad.
  • Indisciplina en el lugar de trabajo.
  • Ofensas verbales o físicas al empresario o al resto de trabajadores.
  • Disminución voluntaria del rendimiento de trabajo.
  • Acudir al lugar de trabajo bajo los efectos del alcohol o de drogas.
  • Acoso con motivación racista, sexual, religiosa, etc., tanto al empresario como al resto de empleados.

 

¿Cómo actuar?

 

Cuando el trabajador recibe una notificación de sanción, ha de firmarla como “no conforme”. Después de intentar mediar con la empresa a través del Acto de Conciliación, el empleado puede hacer uso de los recursos judiciales. Para ello, recomendamos el asesoramiento de abogados expertos en Derecho Laboral, para que puedan ayudar al trabajador a actuar de la mejor forma posible puesto que es un proceso que puede tener graves consecuencias en la vida personal y laboral.